
Negra y amarilla, los colores bordados en la divisa que identifica la ganadería madrileña de Victoriano del Río. Sus reses pacen en fincas distribuidas por toda la provincia: “El Bollón” en Soto del Real, “Los Cuarteles” y “Majacarcena” en Miraflores de la Sierra y “Medianillos”, “Las Praderas” y “El Palomar” en Guadalix de la Sierra. Es precisamente en los terrenos de “El Palomar” donde descansa el último gran éxito de una ganadería que se mantienen en la cumbre de su competencia, “Desgarbado”, el toro indultado en Dax por Miguel Ángel Perera.
El origen actual se remonta a 1985, cuando Victoriano del Río Cortés adquiere la ganadería de El Retamar, eliminando todas las reses y formándola con lotes adquiridos a Juan Pedro Domecq Solís, a Luis Algarra y a Jandilla, sumándole posteriormente una vacada y sementales de El Torreón, todos con procedencia del encaste Domecq.

Los toros de este encaste se caracterizan por ser animales de morfología armónica, con perfiles rectos y elegantes de hechuras. Son bajos de agujas, finos de piel, con buenas encornaduras de desarrollo medio y astifinos. El cuello es largo y descolgado, el morrillo bien desarrollado y la papada tiene grado de desarrollo discreto. Entre las capas que predominan están las negras, coloradas, castañas, tostadas y, ocasionalmente, jaboneras y ensabanadas.
Bravura y nobleza es la norma de esta estirpe. Toros bravos que van a más, animales resueltos, de gran movilidad, fijos en los engaños y con acometida en los cites.
Son estos comportamientos, muy exigidos actualmente en el espectáculo taurino, los que alaba precisamente el ganadero en “Desgarbado” y los que han admirado profesionales y aficionados en muchas de sus corridas lidiadas este año. Ahí quedan los éxitos en Madrid, la histórica tarde del 5 de Junio, Jerez, Alicante, San Sebastián de los Reyes,… Y un toro, un único toro devuelto esta temporada. Sorprendente.
Debe estar orgulloso Victoriano, sobretodo en una época en la que ver un máximo de tres toros por corrida embistiendo sin caerse al tercer muletazo es casi un milagro. Son triunfos que ya viene repitiendo de la camada anterior y por eso son muchas las ferias que ya se lo disputan para el año próximo. Esperemos por tanto que lo bueno dure y lo dicho, con fuerzas.
Patricia García Herrero


