Cayó el telón. Zaragoza pone fin, como cada año, a la temporada taurina española. La feria se vendió como torista desde la presentación de los carteles. Recordamos los diferentes hierros que han compadecido en la Misericordia: Dolores Aguirre, Conde de la Corte, Adolfo Martín, Valdefresno, Fuente Ymbro, Nuñez del Cuvillo, el Torreón y Miura. Además, el abono incluía una de rejones de los Espartales y la encerrona de Morante con toros de diferentes ganaderías.
Sobre el papel, una feria interesante para el aficionado maño. El aficionado de siempre en este coso. Ganado de garantía, siempre hablando por nombre y sobre el papel. Claro que, guste o no, los toristas hoy día no llenan plaza. Así que en las fechas calientes se colocaron las denominadas “comerciales”. La gente, respondió. Las mejores entradas se registraron el fin de semana.
En cuanto a toreros, que quieren que les diga. Sin ser carteles rematados, creo que en su conjunto eran atractivos. Mas aun, teniendo en cuenta las dificultades de montarlos debido a las fechas en las que tiene lugar la feria del Pilar. Ya se sabe, final de temporada y plaza de primera con toro serio. No todos se apuntan. No es nada nuevo.
Personalmente, yo hubiese traído algún otro nombre y cierto es que otros me sobran. Los de casa, echaron en falta a “Paulita”. El empresario dijo no encontrarle hueco. Creo que el día 8, en la de Valdefresno lo tenia de sobra. Quizás por uno que dejo irse con las orejas a uno de los toros del ciclo.
Tampoco me gustaba en demasía la terna del día siguiente. Y encima, Daniel Luque se fue inédito por culpa de su lote. Para mi era el atractivo de la tarde. Una lastima.
Nada que objetar a los carteles de Viernes, Sábado y Domingo. El gran publico tiene que tener su recompensa y mas en una feria diseñada así. De los nombres que conocen, estos son los que quisieron venir. Y gracias a Dios que entre ellos vinieron figuras de verdad. Repito, guste o no, por fechas es lo que había. Aunque el run run por la inclusión de Salvador Vega en los días grandes fue debatida. El caso es que a pesar de ser apoderado por el empresario de la plaza, Ignacio Zorita, Salvador se gano el puesto en la feria en la goyesca celebrada en Julio. Pero claro, aquello lo vimos cuatro gatos.
Lo de Morante es harina de otro costal. El empresario apostó fuerte, y entendemos que Morante también. Las cosas salieron como salieron. Los que en su día dijeron “que no, que no… ” pusieron cara de ” ya lo sabia yo”. Los que fuimos ilusionados en busca de algo histórico vivimos la situación inversa. Conforme avanzaba la tarde y pasaban aquellos mulos, se nos puso la cara de ” ya me lo temía yo” y salimos pensando para nosotros “que no, que no…” Pero el esfuerzo y la posibilidad de haber visto a Morante romperse una tarde entera estuvo ahí. Y efectivamente todo se torció, pero nadie puede sentirse engañado. Si enfadado, pero, si uno quiere, otra vez será. Y si no se quiere no se va y punto.
La Miurada me pareció, y perdonen la expresión, “acojonante”. Primero de presentación. Fina y armónica dentro de lo que se espera del legendario hierro. Y los toreros, que decir. El cartel era a priori, de lo que mas me gustaba de la feria. A Fundi no lo vamos a descubrir ahora, pero también tenia ganas de ver a Rafaelillo. Mas me preocupaba la presencia de Millán habiendo toreado tan poco. Lo que acabamos viendo fue una autentica corrida de toros. Con todas las letras.
Hagamos balance pues de lo vivido, empezando por lo bueno.
Me gusto y mucho Joselillo. Dio dos merecidas vueltas al ruedo con la de Dolores Aguirre. Este torero tiene un hambre de torear que se ve desde el paseillo. Y sabe torear. La temporada que viene es de los nombres que hay que seguir porque tiene que entrar en los grandes ciclos.
Anduvo muy digno también Fernando Robleño, sin llegar a prender la mecha del todo, dio la cara con la del Conde de la Corte, y consiguió con su primero pases buenos y templados por ambos pitones. Hace unos años tuvo un momento en el que parecía que podía estar con los de alante. Siempre con las duras, eso si. Ahora lleva unos años en el purgatorio. De hecho, salvo Madrid, Zaragoza es la única plaza de primera que ha pisado este año. Pero me complace ver que no se ha venido a bajo y sigue siendo el mismo.
La de Cuvillo, para mal de los toristas, fue excelente. Dio mucho juego, tanto como que valieron cuatro toros. Y las figuras estuvieron donde se les suponía. El Juli es un torerazo y lo demostró. Enganchando y llevando toreado hasta el final rematando atrás. La faena a su segundo es de cátedra. De conocimiento. No dejo ver nunca la querencia al animal y lo fue metiendo en el saco hasta someterlo por completo. El Cid por su parte, entro por fin en Zaragoza. A gusto como nunca, y toreando como siempre. Tandas largas y por abajo por ambos pitones profundas y de empaque. Sensacional. Pero mato como siempre. Y luego tenemos a Fandi. Tres orejas. Y un toro excepcional, el sexto. Bullidor y populista, pero sincero, ojo. Así es el Fandi. Saco todo lo que tenia y se lo recompensaron. Yo me quedo con los dos anteriores. Como toreros y como concepto. Pero no me enfado.
Ponce también fue Ponce en Zaragoza. Y Zaragoza lo vio. Primero cambio al toro de terrenos y, tapadito tapadito, le saco lo que tenia por ambos pitones. Después, el toro se rajo y saco mas recursos. Supo sujetarlo en todo momento y aprovechar la querencia del toro para robarle una segunda faena de autentico doctor en tauromaquia.
Pero volvamos a la ultima. La del Lunes. La de Miura. Tres dejaron estar. Dentro de la osadía que supone el decirlo. Pero tres. Uno a cada diestro. Y ninguno estuvo por debajo de su oponente. El Fundi esto se lo conoce de memoria. Y se ve. El de Fuenlabrada anda como nadie con ellos. Labor sincera y muy de verdad. Saco muletazos con gusto y despacito. Siempre sus oponentes con la cabeza a media altura y sin admitir errores. Lastima que no nos obsequiara con un espadazo de los suyos. Rafaelillo me merece muchísimo respeto. Desde siempre. Sabe lo que tiene delante y lo afronta con cabeza fría y corazón caliente. Muy bien con su primero, bastante hizo con ponerse y estar con su segundo. Y Millán no fue menos. Venia a por todas. Seis corridas en un año para alguien que fue triunfador de Sevilla hace no mucho… pues son pocas, la verdad. Se justifico y mostró en todo momento su disposición por agradar. Incluso pudo gustarse con los medios muletazos que le permitió el tercero de la tarde. Muchos recursos vimos para alguien que torea tan poco. La estocada a un tiempo le valió la oreja. La merecieron también sus compañeros, muy firmes toda la tarde. Gran fin de fiesta.
La feria tuvo sus desengaños, en efecto. Comentado ya lo de Morante, no hay que dejar pasar el detalle mas importante. En una feria denominada torista, hasta la de Miura, las ganaderías de este sello no respondieron. Toros grandes pero mal hechos que eran la antítesis de lo que se supone en ganado calificado de esta forma. No se movían, blandeaban y derrochaban mansedumbre en su comportamiento. Si el atractivo de los primeros días era ver esto, mal andamos. Poco juego. Poca fiesta. Fallaron los días de toros y fallo el día del torero. Empate. El debate continua, toristas- toreristas. Y digo yo, ¿ es que no hay equilibrio posible ?
Carlos Gracia


