Juan Pedro Domecq, ¿para qué? Sigo firme en mi convicción de que no era necesario el acudir al campo bravo fuera de Salamanca, tenemos suficientes ganaderías de garantía en nuestra provincia y si encima nos engañan, pues de maravilla. Se tiene que cuidar un poco a la afición charra y con estos encierros lo que hacen es espantar a la gente de los tendidos. Ayer en La Glorieta, con algo más de tres cuartos de plaza, había uno de los mejores carteles de la feria y la gente acudió pero para nada.
José Antonio Morante de la Puebla sorteó el peor lote de la tarde. Salió decidido con el primero pero enseguida se vio que ese toro no duraría mucho, sin fuerzas, flojo, descastado y sin querer embestir. Demasiado hizo Morante con mantenerlo en pie. Vamos un corderito. Con el cuarto más de lo mismo un jabonero terciado y sin presentación para una plaza como la de Salamanca, pero como aquí tragamos con todo pues ale que sigan así. Pues eso, que con el cuarto menos que con el primero, lo intentó pero sin opciones. Una lástima y esperemos que hoy el ganado ayude al genio de La Puebla.
David Fandila “El Fandi” regresaba a Salamanca un año más, con las mismas ganas de agradar a los tendidos que siempre y con la ilusión por bandera. Sorteó el mejor lote del encierro, y muchos se disgustaron por ello. Se oían frases como “qué lástima que el mejor le toque al Fandi”, “esperemos que los dos mejores toros no lleguen a manos del de las banderillas”. Pero tuvo en sus manos al mejor y no lo terminó de aprovechar David, pero tampoco duró mucho el que hizo segundo. Se paró enseguida y tras fallar con la espada El Fandi perdió un triunfo. Con el quinto poco pudo hacer, animoso con las banderillas, empezó de rodillas cerca de tablas pero en el primer muletazo el toro se fue de bruces al suelo. Estuvo tesonero frente al toro pero con una faena demasiado larga que no gusto en los tendidos.
El alicantino Manzanares hacía el paseíllo en Salamanca tras una temporada algo regular. Dejó buenos momentos con el capote muestra de su profundo arte torero, pero tampoco tuvo la fortuna de su lado con las reses que sorteó. Con el tercero nada de nada. Una faena sin emoción ante un astado que debió ser devuelto a los corrales, como todos sus hermanos, por falta de todo. Un inválido vaya. El sexto le ayudó algo más. Lo dejó muy crudo en el caballo para intentar aprovecharle las pocas embestidas que se veía que tenía el de Domecq. Y así fue tras un par de series el toro se vino a mucho menos, llegando a caerse en un par de ocasiones lo que enfrió a los espectadores, con ganas de abandonar su localidad para ir a ver el fútbol. Para más inri dejó un feo bajonazo y todo quedó en nada.
Miguel Vegas
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Salamanca. Martes 15 de Septiembre. 4ª de Feria. Más de tres cuartos de plaza.
Toros de Juan Pedro Domecq, terciados, cortos de pitones, flojos, descastados y muy deslucidos.
Morante de la Puebla, algunos pitos y silencio.
El Fandi, ovación con saludos en ambos.
José María Manzanares, silencio en su lote.


