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  Las Ventas. Madrid
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Reflexiones en la dehesa II

Publicado el21 Octubre 2009 por Redacción | Comments (0)

Durante el tiempo que Salvador cuidó de mi yo era casi añojo y allí junto a la cerca, alejados del resto de la manada, surgieron nuestras confidencias. Mira “Nostálgico”, me dijo Salvador, “tus antecesores proceden de centroeuropa pero solamente en la Península Ibérica quedan vestigios de vuestra estirpe y de no haber sido por el pueblo español, que lleva en la sangre la fiesta de los toros, tu no habrías nacido. Sé que te resultará difícil de comprender, prosiguió Salvador, pues vivirás aquí cuatro años de tu vida, cuatro años en los que contarás con todas las atenciones antes de ser seleccionado para semental o ser lidiado en una plaza importante. Este primer año lo has pasado al lado de tu madre y ahora, junto con el resto de machos de la manada, te irás a vivir lejos de ella.

Empezará para ti una nueva vida llena de retos, lo mismo que empezó para mí cuando falleció mi padre y fui nombrado mayoral. Mas adelante, cuando llegues a eral, serás sometido quizá a la prueba más importante de tu vida junto a la de la lidia: la tienta, aunque es posible que te excluyan de ella y te seleccionen directamente dada tu reata”.

No entiendo nada de cuanto me dices Salvador, le comenté.¿Qué es eso de la fiesta de los toros en España, sin la cual yo no existiría?. ¿Por qué he de separarme de mi madre?. ¿Adónde nos llevan a los machos?. ¿Qué es eso de la tienta y la lidia?.

Salvador se sentó y apoyó la espalda en una robusta encina. Echó hacia atrás la gorra que cubría su cabeza y de un bolsillo del chaleco sacó una cosa que llamaba petaca y vació en la mano izquierda parte de su contenido, una especie de hojarasca seca; de otro bolsillo sacó un papel y comenzó a envolver la hojarasca mientras me decía: “Nostálgico”, lo que me preguntas es muy difícil de explicar. “Mira, tú eres un animal fiero y bravo, uno de los pocos animales, quizá el único, que se crece ante el castigo; un animal que pelea, que nunca se da por vencido, que se defiende atacando.

Perteneces a los ancestros del pueblo español, eres parte de su idiosincrasia y no hay apenas lugar en España que no viva sus fiestas sin tu presencia“.

Interrumpió Salvador su explicación mientras se llevaba a los labios la hojarasca envuelta en papel. Suspiró y, con la mirada perdida en el horizonte, me dijo: “Tienes que separarte de tu madre porque es ley de vida, también yo tuve que separarme de la mía y marcharme a ganar el pan.

Existen unos animales de una especie parecida a la tuya que sirven para alimentar al ser humano y para ayudarle en las tareas del campo. Parte de ellos, mucho antes de ser añojos como tú, son apartados del regazo de su madre y llevados a lugares que llaman mataderos, donde son sacrificados.

Podría contarte mil cosas que yo se que sé hacen con otros animales pero… mejor lo dejamos, me expreso torpemente y quizá te contase alguna cosa al revés“.

Miré fijamente a la manada de vacas y becerros como queriendo trasmitirles todo cuanto había escuchado, mientras Salvador apuraba hasta el límite el humeante papel lleno de hojarasca que previamente había encendido. Todo era paz en la dehesa, apenas el trino de algún pájaro y el zumbido de las moscas rompía el silencio. Volví la cabeza hacía Salvador y le insistí:

¿Adónde nos llevan a los machos?.

“En primer lugar, respondió Salvador, sois llevados a un cercado donde se os quita el crotal y se procede a herraros con el número de orden de nacimiento, el hierro que identifica a la Ganadería, el de la asociación a que ésta pertenece y el guarismo correspondiente a la última cifra del año ganadero en que nacisteis. A partir de ese instante retornáis al campo buscando consuelo a lado de vuestras madres, como acto previo a la despedida, antes de separaros definitivamente de ellas. Mas tarde, alguno de vosotros será lidiado en festejos menores y otros disfrutaréis de la placentera vida en libertad hasta que llegue el momento de la tienta, si ésta se produce. Vivirás siempre con los de tu edad “Nostálgico”, de eral, de utrero y de toro; ¡tú estás destinado a plaza de primera!”.

Hizo una pausa Salvador en su relato, dudando quizá si seguir o no contándome lo que me esperaba. “Cuando seas cuatreño, dijo, serás lidiado en una plaza de toros. Abandonarás la dehesa y serás llevado junto con seis o siete de tus compañeros y formarás parte de un espectáculo, de un rito, de una ceremonia en la que serás protagonista principal. Demostrarás tu bravura y tu fiereza y colaborarás, junto con el torero que te lidie, en algo muy hermoso, en algo que han cantado músicos, poetas y escritores; en algo que engancha, emociona y apasiona; serás recordado, figurará tu nombre en la Ganadería al lado del de tus antepasados y hermanos, para orgullo del ganadero“.

No creas, “Nostálgico”, continuó Salvador, que esto es siempre así. “Se corre el riesgo, a veces, de que los hombres -imperfectos ellos- no hagan las cosas bien y te maltraten y sufras. Es algo que puede ocurrir pero, por encima de todo y no se te olvide, existes gracias a esta fiesta y debes sentirte orgulloso pues, no solamente escribirás páginas de gloria en la enciclopedia de la Tauromaquia, también, y gracias a la existencia de tu especie y de la fiesta, seguirán ganándose el sustento miles de familias“.

¡Eh!, toro, ¡eh!. Toro, ¡eh! toro. Era la voz de Salvador -que me devolvió a la realidad- conduciéndonos a un cercado donde pasaríamos la noche antes de ser embarcados a la mañana siguiente.

Contemplé por última vez el cielo de Extremadura y me recosté junto a la tapia del cercado. Caía la noche y en la dehesa sólo se oía a las cigarras y el mugido de algún semental receloso. Volví a recordar alguna de las confidencias con Salvador: “….existes gracias a esta fiesta y debes sentirte orgulloso pues no solamente escribirás páginas de gloria en la enciclopedia de la Tauromaquia, también y gracias a la existencia de tu especie y de la fiesta, seguirán ganándose el sustento miles de familias”.

Sumido en esta reflexión me venció el sueño.

Boni Elías

Reflexiones en la dehesa I

Publicado el18 Octubre 2009 por Redacción | Comments (0)

Recuerdo los cuidados iniciales que me propició mi madre y cómo Salvador me descubrió tras la retama cuando, tambaleante aún, daba mis primeros pasos.

Ahora, después de cuatro años largos, rememoro la infancia y las conversaciones con Salvador, el hombre que me ha cuidado desde entonces y que apenas hace unos momentos me decía: “Nostálgico, prepárate para embarcar, partimos hacia una plaza de primera”

Imagen 1

Contemplo por última vez la dehesa viendo el tranquilo rumiar de la manada de utreros sesteando junto a una vieja encina. En lo alto del cerro mugen mis compañeros, como queriendo entonar un cántico de despedida. No es un cántico triste, es un bramar esperado, un adiós, un punto y final a cuatro años que quedan atrás; un cántico distinto al que entoné cuando murió mi amigo “Labrador”, corneado por “Rumiante” en fiera lucha por el liderazgo del grupo.

“Labrador” debió nacer el mismo día que yo, pues apenas prendió Salvador el crotal en mi oreja -hecho que propició mi primer llanto- apareció tras los matorrales y no lucía el pendiente que ambos llevaríamos, como seña inconfundible de identidad, hasta el día del herradero.

Demostré mi condición de bravo al colocarme el crotal, pues a la primera reacción de dolor siguió otra de defensa y arremetí contra Salvador que, sonriendo, me dijo: “No seas quejicoso, cuando yo nací me dieron un azote en la nalga”. Fue mi primera lección con aquel hombre que más tarde me herró, vacunó y siguió con atención mi vida en la dehesa.

El llanto alertó a mi madre que acudió en mi defensa confundido su mugido con el ladrido de los perros que rodeaban a Salvador mientras, a la grupa de un caballo tordo, escribía notas en su libreta.

Más tarde me aclaró que en aquella libreta anotó la fecha de mi nacimiento, mi nombre y el de mi madre, cuya identidad descubrió cuando, presurosa, se aproximó a protegerme. ¡Cuánto sabía Salvador!.

Me fui tras de mi madre, buscando instintivamente y con torpeza su ubre en un primer intento de saciar el hambre. Salvados los matorrales, apareció ante mis ojos una inmensa pradera de un verdor exuberante, donde una manada de vacas, acompañadas de becerros como yo, interrumpió su pastar al notar nuestra presencia. A lo lejos divisé a Salvador, que se alejaba a lomos de quién luego supe se llamaba “Lucero”. Caía la tarde en la dehesa en este primer día de mi vida, mientras el sol se ocultaba tras el cerro desde donde cuatro años después me dirían adiós mis compañeros.

¡Qué dichosa fue mi vida de becerro!. Comer y sestear bajo la atenta mirada de mi madre, siempre protectora, siempre vigilante, atenta a cuanto sucedía en nuestro alrededor. De vez en cuando aparecía Salvador tras la cerca, observando nuestros movimientos, acompañado siempre por sus perros, dispuesto a socorrernos si era preciso. Recuerdo el día en que se extravió “Labrador” y como su madre le buscó llorosa acompañada del resto de la manada. Todo fue en vano pues “Labrador” no apareció y lloramos su ausencia, hasta que Salvador, a lomos de “Lucero”, le retornó a la manada después de encontrarle mugiendo entre unos matorrales.

La vida en la dehesa transcurría placentera. Ninguno de los becerros de la camada podía imaginar que pronto el destino nos llevaría a ser apartados del cuidado de nuestras madres.

“Nostálgica”, mi madre, al igual que el resto de las vacas de vientre, ya había vivido esta experiencia, pero su instinto maternal permanecía intacto. No era la misma de días anteriores, presagiaba algo. Ese instinto maternal la llevó quizá a ese estado de nerviosismo que me contagió y obligó a Salvador a cuidar de mí. Fue entonces cuando supe de mi destino, cuando supe de mis orígenes y como, gracias a la fiesta de los toros en España, se pudo perpetuar mi especie.

Continuará…

Boni Elías

Familia brava

Publicado el09 Octubre 2009 por Redacción | Comments (0)

Muchas son las vacas madres que pastan por las dehesas, sierras y cerros españoles, vientres de las reses que son lidiadas en las plazas de toros de toda la geografía. De ellas depende parte del éxito de los valientes matadores que se ponen cara a cara con ese animal único, el toro bravo. Dura es la selección y son pocas las que pasan la prueba de la bravura, tras el tentadero, las bravas vacas expandirán su bravura a futuras generaciones.

Abundantes nombres de toros famosos tenemos en nuestra retina, para bien o de infausto recuerdo, tales como Islero, Avispado, Atrevido e Idílico. Todos estos toros tienen su propia historia pero todos y cada uno de ellos tienen una característica común, los nombres entroncan en una simplista clasificación.

Primero el grupo de los oficios, Cocinero, Pastelero, Segadora o incluso gondolero. En segundo lugar se encuentra el grupo de las aves o animales: Tórtola, paloma, gaviota o Avefría. Otro grupo procede directamente del nombre de plantas o árboles, Limonera o Naranjera. El cuarto grupo es el de las regiones, de aquí son conocidos nombres como, Salmantina, Napolitana o Chilenera. El quinto grupo deriva de algún rasgo físico como puede ser Veleto, Chato u Ojinegro. Otros grupos comunes de nombres entroncan de nombres sobre alguna anécdota o situación curiosa sucedida en la vida campera como por ejemplo están Rompecapas, Viudito o Rompelindes. Y sin duda existe otro grupo que no tienen explicación sino que dependen de la propia inspiración del mayoral o del ganadero.

Todo este fenómeno tiene su proceso. Las becerras llevaran el nombre de la madre hasta el mismo día de su tienta, una vez que son probadas por los ganaderos, si superan la prueba, se le buscará un nombre derivado del de la madre o que empiece por la misma letra, para que de este modo se pueda conocer la reata de la misma. Lo más común en el caso de los becerros que serán lidiados en los cosos, llevará el nombre de la madre.

Hay ganaderos que bautizan a sus camadas de hembras cada año por una letra del abecedario, y de esa forma conociendo el nombre se puede conocer el año de nacimiento de la vaca, y de ese mismo modo se busca que a parte de la letra inicial, la res lleve un nombre parecido al de la madre visto así de la vaca Discreta sus hijas llevarían los nombres de Calladita o Mudita.

Más peculiar es la forma de nombrar a los cabestros. De este modo los cabestros que abren la manada han de llevar nombres acabados en “ero”, como por ejemplo relojero o zapatero, del mismo modo los cabestros de la tropa llevan nombres acabados en “ante” como dominante o estudiante, y por último los cabestros de cierre tendrán nombres acabados en “ario” como voluntario o presidiario.

Miguel Vegas

¿Por qué existen los encierros?

Publicado el05 Marzo 2009 por Redacción | Comments (0)

En estos días en los que vemos por la TV los encierros de San Fermín que tanto le gustaban a Hemingway, es posible que mucha gente crea que siempre ha ocurrido que los toros que saltan al recorrido de un encierro han sido traídos hasta los corrales de los que salen con camiones para después ser soltados como lo hacen hoy en Pamplona, sin darse cuenta que los encierros son una consecuencia de la lidia. Asumiendo que esto no siempre ha sido así ¿Por qué existen los encierros?

Lo que hoy se conoce como encierro no es más que la consecuencia lógica del traslado de los toros que van a ser lidiados desde la finca a la localidad en fiestas. Antiguamente no había camiones en los que transportarlos como ocurre hoy día, por ese motivo eran los vaqueros de las fincas montados a caballo o las gentes de la localidad que compraba dichos toros quienes los trasladaban desde estas hasta el lugar en que iban a ser lidiados. De este modo, cuando se aproximaban a las calles, la gente que un principio sólo miraba, empezó a correr delante de los toros.

Con el paso del tiempo y el avance de la técnica, aparecieron los camiones destinados a transportar ganado, de modo que se hacia inútil el traslado de las reses a caballo, pero la tradición estaba tan arraigada que se optó por: bien soltar dichos toros desde el camión que los transporta por una determinada calle del pueblo, bien soltar el ganado en corrales construidos a tal efecto para después abrir dicho corral y propiciar el encierro como lo conocemos hoy en Pamplona.

A Pamplona acuden estos días miles de personas, pero no solo de Pamplona vive el hombre. Para quienes sientan curiosidad por este tipo de actos sociales o simplemente quieran conocer alguno pasando un fin de semana en un pueblo en fiestas conociendo el lugar, las costumbres y la gastronomía de la zona, dejo una relación de lugares que por su idiosincrasia resultan especialmente interesantes, tanto para el que participa como para el aficionado que va a ver, conocer y disfrutar con la gente del lugar:

San Felices de los Gallegos (Salamanca): Para mi tienen, quizá, las mejores fiestas que conozco. Fronterizo con Portugal, este pequeño pueblo medieval se caracteriza por calles estrechas y un castillo desde el que se domina una basta extensión de terreno. En este enclave y en una plaza digna de ver construida, todavía hoy, con carros de labranza a los que se sube la gente, se desarrollan encierros y capeas el segundo fin de semana de mayo, en el que se celebra El Noveno, curiosa fiesta, nombrada de interés turístico Regional, que explicaré mas adelante, pues merece articulo a parte.

¿Qué es el toreo?

Publicado el03 Marzo 2009 por Redacción | Comments (0)

Como el titulo de este artículo habla por sí solo, me ahorraré presentaciones e iré directamente al grano. Este es el primero de 3 artículos escritos para todos los que alguna vez se han parado a pensar qué son las corridas de toros o se ha planteado el porqué de todo lo relacionados con el mundo del toro, pero especialmente está escrito para aquellos que se no saben qué se aprecia en una corrida de toros y qué elementos hacen que una plaza como las Ventas se llene hasta la bandera por San Isidro. En estos días en los que parece que son muchos los detractores de este espectáculo, considero que uno de los problemas principales de muchos de quienes critican o se mantienen indiferentes ante estos eventos es el desconocimiento sobre ellos.

Portagayola

En este primer artículo explicaré qué es el toreo, pues evidentemente si algo no se conoce, malamente se puede valorar y mucho menos puede llegar a gustar. Intentaré mostrar el significado y contenido desde un punto de vista tanto artístico como cultural de una de las profesiones más arriesgadas, el toreo, llena de matices.

En el segundo de los artículos, titulado “Cultura vs maltrato. La cuestión moral de la fiesta” trataré los temas que de un modo u otro han estado en los medios de comunicación sometidos a debate por unos y manoseados por otros. Lo haré desde una óptica constructiva y sosegada, algo que muchos de los detractores de la Fiesta no hacen, a los cuales por sus comentarios les conoceréis.

En el último artículo, que llevará por título “La tauromaquia en el siglo XXI. Adaptación a nuestros días” consideraré aspectos que creo que deben cambiar de cara al futuro con el fin de adaptar la fiesta de los toros a la actualidad.

Sin más preámbulos, comenzamos.

Manoletina de José TomásComo brevísimo apunte histórico y a grandes rasgos, los primeros indicios de la tauromaquia datan de la edad de bronce. Muy después, en el siglo XVII aparecen hombres procedentes del pueblo llano y no de la nobleza, que por su estilo, valor y simpatía eran solicitados para enfrentarse con dichos animales en actos multitudinarios, donde era el mismo público quien premiaba o no las actuaciones de estos. El toreo es por tanto el espectáculo democrático por excelencia. Un espectáculo tan llamativo y real que aparte de haberse convertido en una tradición es un rasgo cultural tal que ha calado en nuestro idioma tomando forma a través de expresiones como “coger el toro por los cuernos”, “conocer el percal”, “apretarse bien los machos”, ”dar largas a alguien”, “tener mano izquierda”, “estar para el arrastre”, “ponerse el mundo por montera”, “hacer novillos”, “marcarse un farol” o “echar un capote (a alguien)” entre otros.

Para explicar la definición desde el punto de vista artístico, evocaré una frase acerca del futbol que es bastante típica. “No sé porqué te gusta el futbol ¡Si son 22 tíos en calzoncillos corriendo detrás de un balón!”. Esa frase es un comentario simplón que deja de lado todo el conjunto de reglas y matices que se valoran en un buen partido, soslayando tanto los detalles individuales como el juego de conjunto que puede hacer cada equipo. Y es que eso es precisamente de lo que disfruta el buen aficionado al futbol. Con el toreo pasa algo parecido, lo cual como en el caso anterior lleva a comentarios simplones motivados por un desconocimiento que no permite valorar lo que realmente ocurre en una plaza un día de feria a las 6 de la tarde.

José Tomás con el capoteHay que tener en cuenta que una corrida de toros es un espectáculo cultural en el que un hombre y un toro se enfrentarán cara a cara. El toro cuenta con su fuerza, tremendamente superior a la del hombre; y su peso, más de 500 Kg. Por su parte, el hombre cuenta con su inteligencia y una tela, la cual debe manejar a fin de dar muerte a dicho animal sin que este se la dé a él y todo, creando belleza plástica. Sin embargo y al contrario de lo que muchos piensan, el hecho de dar muerte al toro no es el objetivo prioritario del toreo, ya que ante este escenario, el torero debe además proyectar belleza plástica y hacer que el público que está en el tendido sienta lo que él está sintiendo. Así, a diferencia de cualquier otro arte como puede ser la pintura, en el toreo hay que tener cualidades para ello pero además estar dispuesto a arriesgar la vida. Además el matador debe entender al toro, pues no todos son iguales ni se comportan de la misma manera, al cual debe enseñar durante la faena cómo hacer determinadas cosas a fin de lograr dicha expresión plástica. Para lograr eso, el toro debe tener nobleza, fuerza y entrega. Si es así, el torero triunfará y el toro puede ser indultado y salvar su vida.

Lo que se aprecia es la belleza plástica; lo que se valora, los matices. Me explico. Cuando un torero está en la plaza frente a un toro, ya sea con capote o con la muleta, lo que llama la atención es la belleza plástica de la danza que tiene lugar entre el toro y el torero. El contraste entre el cuerpo recio y musculoso del toro con una cabeza y cuello fuertes terminados en 2 finas astas, frente a la delicadeza comparada con este que el torero adquiere enfundado en un traje (muy femenino) del siglo XVIII, el traje de luces. Cómo este es capaz de evitar y canalizar la fuerza del cuadrúpedo con leves y a la vez elegantes movimientos de una simple tela logrando que en muchas ocasiones, esa animal que podría causarle la muerte, pase a escasos centímetros de su cuerpo.

Para muestra un botón.

Quite de Sebastián Castella. Quietud con el toro pasando a escasos centímetros de él. Peligroso juego con el toro.

El Juli en Nimes. Creo que es de lo mejor que he visto nunca con el capote.

Talavante por Gaoneras en La Méjico

Madrid. Año 1996. “Pique” entre Joselito y Ponce. Variedad Vs. Perfección.

Con eso como base artística, lo que se valora en el momento de evaluar las diferencias entre un torero y otro o entre una buena o mala faena, son los detalles. Tanto generales como particulares. Un torero lo hará bien si en general tiene soltura con el manejo de los trastos y la sucesión de pasos que debe llevar a cabo aparecen estéticamente fluidos, y no forzados o a trompicones. Una condición indispensable para lo anterior es el valor. Si un torero no tiene valor, nunca podrá expresarse con belleza pues sus movimientos serán torpes y antiestéticos. Como detalles particulares se aprecia el estilo de cada torero, el repertorio con capote y muleta o la entrega. Además de esto un torero debe cuidar, entre otros detalles, no torear con el pico (el extremo) de la muleta y no dejar que el toro alcance el engaño, en cuyo caso además de antiestético este aprendería que detrás no hay nada, dejando de asistir a este y dejando de embestir. Detalles como esos y sobre todo matar bien es lo que se valora a la hora de dar triunfo o no a un torero. Y es que en una corrida de toros no sólo se va a ver, sino también a valorar y a juzgar. Como dijo Tierno Galván, “el espectador de los toros se está continuamente ejercitando en la apreciación de lo bueno y de lo malo, de lo justo y de lo injusto, de lo bello y de lo feo”.

Como es imposible mostrar en un solo artículo todo lo relacionado con la Fiesta de los toros, recomiendo a quien esté interesado en saber más sobre el tema, la enciclopedia taurina “Los Toros. Tratado técnico e histórico”, conocida popularmente como El Cossio, dirigida por el académico José María de Cossío. En Internet se puede aprender bastante a través de la serie “Piel de Toro”, que se encuentra en Dayilimotion, que cuenta por capítulos de forma amena cada uno de los aspectos que componen y rodean a la Fiesta de los toros.

Enrique Conde Gil

Curso de periodismo taurino

Publicado el29 Octubre 2008 por Redacción | Comments (0)

Por séptima vez, la Universidad Complutense de Madrid pone el curso de periodismo taurino que dará comienzo el lunes 10 de noviembre y  concluirá aproximadamente en el mes de marzo.

El curso está dirigido por los perodistas Alejandro Pizarro y Miguel Ángel Moncholi, está compuesto por profesionales de todos los sectores del periodismo taurino y , expertos destacados como toreros o veterinarios.

En total serán trescientas horas de formación, compuesta una parte destinada a la formación teórica, otro a trabajos y prácticas y la otra a la formación in situ, con visitas al campo bravo, a festejos taurinos y jornadas prácticas.

Un curso de periodismo destinado a todos aquellos interesados por la Fiesta de los toros, con prioridad para los universitarios del sector de la comunicación.

La universidad tienen una cuenta de correo en la que puede solicitarse información de las inscripciones: cursoperiodismotaurino@yahoo.es

Juan Casas

No confundan los términos

Publicado el25 Septiembre 2008 por Redacción | Comments (0)

El martes en Logroño volvieron a oírse las mismas peticiones con que finalizó la idílica tarde de José Tomás en Barcelona. En esta ocasión no fueron el de Galapagar ni el Nuñez del Cuvillo sus benefactores. Perera y “Primoroso”, un morlaco castaño, de bellas hechuras y encastado como sus hermanos, encandilaban con su lucha ardiente los tendidos riojanos. Series de derechazos muy hondos, iniciadas de lejos para terminar fusionados, mezclando terrenos, con pases de pecho eternos, marca de la casa. Y la mano zurda muy bella, rota la cintura de este torero espigado que está haciendo de la puerta grande un hábito en su temporada.

Viendo pues el Pacense la petición alargo a base de Pase se las Flores la magnífica faena, esperando el resultado.

Afortunadamente no ondearon por el palco los vuelos del pañuelo anaranjado. Y digo afortunadamente porque el indulto se está alejando de la finalidad para la cual fue concebido.

Que no parezcan mis palabras un burdo ensayo de menosprecio a la labor del torero, y menos de este torero cuyo esfuerzo, técnica e inteligencia están revolucionando las plazas, pero es que no es esa la labor del indulto, no es éste otro trofeo que valore el arte y el buen hacer del matador. No confundamos los términos.

El indulto tiene un propósito claro: conservar en las ganaderías aquellos animales que, teniendo en primer lugar el trapío exigido, hayan hecho gala en el ruedo de un comportamiento encomiable para la lidia, el cual convenga transmitir a las generaciones venideras. Ese comportamiento encomiable comprende resumidamente lo siguiente:

1. Que sea bravo al caballo, que pelee con codicia y empuje fuertemente con los riñones.
2. Que tenga fijeza.
3. Que embista con alegría y emoción, que transmita.
4. Que sea noble.
5. Que embista con estilo, con la cabeza abajo y con gran recorrido.

Ahora bien, analizado ésto ¿cumplía el ejemplar de Fuente Ymbro estas condiciones? ¿Y el de Nuñez del Cuvillo? ¿Se están administrando los indultos en función de su cometido biológico? Cabe esperar que en una plaza de primera como Barcelona el presidente sea lo bastante juicioso para evaluar lo dispuesto. Pero en las de segunda…,lo dudo. Y digo lo dudo porque se han acostumbrado estas plazas a impedir la buena labor del picador, más de un puyazo es sinónimo de bronca, y sin probar adecuadamente al toro en el caballo es imposible conceder tal “trofeo”.

Felicito pues al presidente de Logroño que no se dejo llevar por la entendible euforia colectiva que transmiten las bellas faenas de Perera y se rigiera por las normas establecidas para tal.

Que tomen ejemplo.

Patricia García Herrero

 

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