La ganadería triunfadora de San Fermín llegaba a Zaragoza con ganas de refrendar el éxito de esta temporada, pero el encierro que llegó hasta los corrales de La Misericordia no cumplió con las expectativas. Fue más bien una moruchada. Sin ambiente en los tendidos la tarde sin expectación defraudó a los allí presentes. Una de esas ganaderías con la vitola de torista no fue tal cosas. Dos de los seis astados que saltaron al albero fueron potables pero nada más.
Fueron mansos de libro que no querían saber nada de los trastos de los matadores, todo a la defensiva, sin obedecer, haciendo la guerra por su cuenta. No tuvieron oportunidad ninguno de los tres matadores de alcanzar el triunfo.
Fernando Robleño tiro de técnica y valor, con una cabeza fría que tuvo que lidiar con el primero de la tarde, un toro a que no quería saber nada de la muleta, se frenaba, echándole las manos a la muleta. Se puso firme ante él buscándole las cosquillas, pero nada más. Con el cuarto más de lo mismo, lucho bien en el tercio de varas pero después se dedico a buscar al torero en vez de la muleta. Tan solo pudimos verle tres series hasta que el astado puso el punto y final. Fue difícil hasta de matar este toro.
Serranito no tuvo el lote más apropiado para el triunfo pero tampoco es que tuviera los ánimos necesarios para estar frente a sus antagonistas. El segundo de la tarde se dejo capotear pero tras la sangría de seis puyazos le dejaron inútil para la lidia, no se la quiso jugar el diestro y se acabo lo que se daba. Con el quinto de la tarde más de lo mismo, bien con el capote, mucha leña en el caballo y nada con la muleta. Mal Serranito, hay que apostar por los toros y no matarlos en el caballo.
En último lugar Joselillo, tuvo la fortuna de ser los toros menos malos. El tercero que puso interés en el caballo, ayudó en algo a Joselillo que puso las ganas necesarias para moverse algo, sin terminar de emplearse en la muleta del matador. Joselillo se la jugó con fe y la gente agradeció el esfuerzo con una ovación unánime. Con el último de la tarde, un auténtico toro de Dolores Aguirre, un toro grande alto y muy largo. No quiso saber nada en los momentos iniciales de la lidia pero con la muleta se movió, sin clase pero con transmisión, daba saltos y protestaba pero Joselillo le echó un par y se la jugó de nuevo, era lo único que pudo hacer y de nuevo los tendidos le premiaron con una ovación tras escuchar un aviso.
Miguel Vegas
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Zaragoza. Viernes 16 de octubre. 9ª del Pilar. Un tercio de plaza.
Toros de Dolores Aguirre, desiguales de presentación. Descastados y deslucidos.
Fernando Robleño, silencio tras aviso y silencio.
Serranito, silencio en ambos.
