
Cuando hay tantas cosas iguales, cuando todo parece similar, cuando la monotonía se hace dueña del mundo taurino, entonces surge lo diferente: eso que llaman torería, duende, pellizco, empaque…
Morenito de Aranda dio su toque de atención allá por San Isidro y ahora, meses después, aparece de nuevo con un ¡aquí estoy yo!. Tenía que ser en Las Ventas.
Maneja el capote cómo pocos y cada pase de muleta es un cartel de toros. Además tiene valor. ¿Qué más se puede pedir?
Pues algo muy importante: un mejor trato por parte de las empresas. Creo que ya es hora que para la temporada que viene cuenten con él para las ferias más importantes, porqué si no se tuerce, aquí hay torero.
Es toreo del caro, de ese que es tan difícil ver, pero al menos queremos tener oportunidades para hacerlo.Una vez más queda patente la importancia del esfuerzo venteño.
Faena de torería , de gusto,de menos a más, cómo debe ser. Toreó al principio a media altura para evitar que perdiera las manos , echando siempre la muleta muy por delante. Un pitonazo en la pierna y Morenito lo bordó por ambos pitones, toreó muy embraguetado y por bajo.
Carteles de toros fueron los muletazos finales y al final paseó la oreja tras una estocada entera que sirvió para acabar con su enemigo.
Sus compañeros de terna, Serafín Marín y Fernando Cruz, estuvieron también rayando a buena altura.
Serafín bajó la mano en las primeras tandas al natural, con temple pero el toro se rajó y Serafín no tuvo mayor opción. Sufrió una aparatosa voltereta, por suerte, sin consecuencias.

Fernando Cruz cuajó una faena de mucho temple, bajando mucho la mano por el pitón derecho y al natural. Pinchó y dio una vuelta al ruedo.
Iván Colomer Gozalbo
