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Tag | Jaén

2ª Feria de San Agustín

Publicado el 05 Septiembre 2009 by Redacción | Comentarios (0)

Segunda de Abono. Se colgó el cartel de “No hay billetes”. Se lidiaron astados de la ganadería Salamantina de “El Pilar” y un sobrero en segundo lugar de “El Tajo y la Reina” (Joselito). En general de buena presentación para el coso linarense, que al menos ayudaron a los toreros, aunque mansearon. El que se lidió de Joselito, bien presentado, tuvo movilidad pero terminó rajándose en tablas

Finito de Córdoba, catafalco y oro. El primero se echó tras un pinchazo (pitos). En el cuarto, tres pinchazos, escuchó tres avisos (bronca). En el sexto que correspondía a Curro Díaz y que no pudo lidiar por ser herido, media estocada (tibias palmas).

José Tomás, de rosa palo y oro. Estocada (dos orejas). En el quinto, estocada (dos orejas).

Curro Díaz, de rojo grosella y oro. En el tercero y único que mató, estocada (dos orejas).

En la segunda de abono del ciclo linarense, lo único que sobró fue el calor sofocante que imperó durante la tarde y menos mal que hubo dos toreros que pusieron sobre la arena del coso de Sta. Margarita tanto honor y verdad, que actuaron como bálsamo refrescante en los tendidos. Tarde en la que pareció que después de 62 años, la figura del maestro Cordobés se volviera a vestir de rosa palo, o bien de rojo, y prosiguiera dando forma a su leyenda.

Y es que hubo dos toreros como José Tomás y el local Curro Díaz que hicieron grande el toreo, el del Galapagar estuvo majestuoso, más en el quinto que en el segundo de su lote. El Linarense Curro Díaz, en el primero de su lote y a la postre el único que pudo estoquear, al ser cogido de forma aparatosa por el sexto, puso ante su afición y como buen anfitrión el toreo desmayado, abrochándose el toro a la cintura como prolongación del fajín y dando buena cuenta del arte que atesora y que tanto es elogiado por los auténticos aficionados.

Finito de Córdoba, que al parecer se acordó de la tarde del 2007, donde con los mismos acompañantes de cartel tuvo que lidiar tres toros, ya que en la tarde de hace dos años fue José Tomás el que no pudo lidiar al segundo tras quedar herido en su primer toro. El caso es que se volvió a repetir el resultado de ese año, pasó por Linares con más pena que gloria, y mira que tuvo material donde tomar apuntes para pensar en dejar de ser simplemente un paisano más de aquel que 62 años atrás anduvo por ese mismo ruedo con otros aires de grandeza, lo de califa se le queda demasiado grande al paisano contemporáneo del gran Manolete, de ahí que realmente Finito de Córdoba puso únicamente la nota geográfica conmemorativa del verdadero califa, ese que sí lo fue y por siempre será, aunque para ello tiñera de rojo la arena que este Finito, por decoro no debería pisar, salvo que ponga en práctica los apuntes que desde el burladero de matadores pudo tomar viendo a sus compañeros de cartel, y más, sabiéndose director de lidia, tres toros son muchos si además no se matan, en fin, lo de Finito de Córdoba, más pena, mucha más pena que gloria.

José Tomás, en su primero bis, que a la postre resultó ser el sobrero de la ganadería de Joselito, tras partirse el pitón el de la ganadería que se anunciaba en el cartel, no pudo lucirse con el capote. Anduvo con suficiencia el madrileño, aseado, y pulcro con la muleta. La faena que se fundamentó sobre el pitón derecho, ya que por el pitón izquierdo se colaba, tuvo series ligadas si bien les falto reposo entre pase y pase. Cuando su antagónico se decidió rajarse e irse al hilo de las tablas llegó la hora de rebobinar la película del NODO del año 1947 y José Tomás se dispuso a crear arte con unas manoletinas tan ajustadas que hasta el mismo Manolete no tuvo más remedio que aplaudir desde el palco de la gloria. Ya con los tendidos enfervorecidos entró a matar dejando una soberbia estocada. Paseó por el anillo los dos apéndices.

En su segundo toro, quinto de la tarde, que salió suelto en el capote, que se lo pensaba antes de tomar el engaño y dudaba, estuvo José Tomás con majestuosidad, tras un buen quite por delantales. Ya con la muleta y por el pitón izquierdo aguantó lo indecible, embarcando al toro en el engaño y llevándolo con una quietud y valentía de la que hace sudar a los tendidos, rematando las series con trincherillas y pases del desprecio. Si mover las zapatillas fue instrumentando tanta tras tanda con la mano de la verdad, cuajando varias series aseadas, insultantemente pulcras y rematadas en los terrenos que le maestro marcaba, de nuevo con el fervor en los tendidos instrumentó una estocada majestuosa. De nuevo desorejó el de Galapagar a su enemigo.

Curro Díaz, atesorando maneras, saber estar y buen gusto dio la talla en su coso, ante su gente y estando a la altura de su antecesor, que no era fácil ni mucho menos, y más sabiendo la escasez de tardes que acumulaba el espigado Curro . En el capote sufrió una voltereta sin consecuencias lanceando de recibo a su primero en suerte. Se repuso tras el susto para con la muleta instrumentar pases de un alto contenido artístico. Con la mano derecha se forjó la faena, con desmayo, bajándole mucho la mano al toro, realizando unos cambios de mano primorosos, con quietud, ligando los pases de forma cadenciosa y sin dejarse tocar el engaño, rematando las series con trincherazos primorosos, pases de pecho muy ajustados, cargando la suerte. Con torería, tirando del manual del arte más decoroso y puro compuso el linarense su faena, siendo jaleado por sus paisanos en los tendidos haciendo el vano el refrán de que nadie es profesa en su tierra, porque Curro anduvo de verdad impecable. Con la suerte suprema dejó una estocada bien ejecutada y efectiva que le sirvió para que el presidente diera como premio merecido las dos orejas.

En su segundo toro, y de nuevo al intentar sujetar al toro de recibo con el capote, de manera incomprensible el toro cambio la envestida en el último momento para arrollar a Curro Díaz y propinarle un fuerte golpe en el pecho, fue una cogida muy aparatosa y que sembró el temor en los tendidos al quedar conmocionado e inerte el torero en el suelo. Por fortuna ya en la enfermería descartaron los peores pronósticos quedando todo en un fuertísimo golpe en el tórax, siendo posteriormente trasladado al Hospital de San Agustín para realizarle un análisis más exhaustivo.

Con gesto que hace aún si cabe más grande al de Galapagar, salió por el patio de cuadrillas en la despedida de su triunfal tarde en Linares, en lugar de la salir a hombros por puerta grande, por respeto a su compañero herido y que debió acompañarle en una tarde memorable, para ambos, para el toreo y para el aficionado.

Juan Carlos Gómez

 

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