Ajalvir abría la temporada 2009 en cuanto a matadores se refiere con el frío y el viento como atentos espectadores, a veces impidiendo la labor de los matadores,. La corrida fue en lineas generales floja, mansa y sospechosa de pitones aunque los astados mostraron buenas dosis de bondad que permitieron por momentos el lucimiento de los espadas.

A Javier Rodríguez le correspondió en suerte el primero de la tarde, un toro carifosco, excesivamente corto de hechuras, fue el menos potable de los seis y uno de los más flojos. Todo ello agravado por los tornillazos que presentó desde el comienzo y que ni torero ni cuadrilla fueron capaces de subsanar los defectos. Toreo de manos altas debido a su falta de fuerza, ahogando al toro y sin llevar o intentar llevarlo en largo. Mató de estocada entera y caída desde las proximidades del toro. Mejor estuvo en su segundo, ayudado por la condición del toro, puso voluntad y le acompañó el temple pero sin terminar de acoplarse. Mató de entera saliéndose de la suerte y el bondadoso público le concedió una oreja.

Sánchez Vara estuvo voluntarioso y efectista, prodigándose en ese toreo que tanto gusta en las plazas de tercera. La lidia fue mala y ni peones ni torero consiguieron parar al toro, incluso con dificultades a la hora de preparárselo al matador en el tercio de banderillas. Pares efectistas pero carentes de pureza, más indicados para calar en el público que ajustados a los cánones del toreo. Recibió al toro en el estribo, la faena de muleta estuvo caracterizada por el temple pero abusando del pico y con un toreo despegado pero que convenció al escaso público que asistió al festejo hasta el punto de concederle dos orejas, excesivo premio tras matar de una entera trasera y algo desprendida de forma no demasiado ortodoxa.
Mejor estuvo con el cuarto, dos pares de banderillas de buena ejecución aunque mal puestos y uno bien puesto pero de deficiente ejecución. Vara entendió que debía dar distancia al toro y así lo hizo , llevándole en largo para después ir acortando el viaje en los siguientes muletazos. A medida que avanzaba la faena fue acortando distancias instrumentando algunas series cara a la galería, entendiendo bien la condición del toro y prolongando en exceso la faena con todo tipo de esos adornos que tanto gustan al público de los pueblos. Mató de entera desprendida saliéndose y le fueron concedidas dos orejas, esta vez con menor generosidad que las de su primero.

Torres Jerez dejó destellos de ese toreo clásico que atesora, es de agradecer que no ha perdido ese concepto que muchos aficionados le reconocen, esperemos que su paso por las plazas de tercera no le haga desprenderse de la esencia de su toreo y lo cambie por ese otro toreo efectista que hará que los buenos aficionados le reprochen si lo pone en práctica. La flojedad de su primero no le ayudó a la hora de instrumentar la faena, hubo retazos de buen toreo, tanto con capote como con la muleta, emborronados con algún que otro enganchón. Comenzó la faena de rodillas en los medios y remató con un bello pase de pecho de gran pureza. El almeriense estuvo voluntarioso pero poco pudo hacer ante un toro que se acabó pronto y que acortaba distancias, sobre todo por el pitón izquierdo. Despachó al toro de dos pinchazos y una media en todo lo alto, todos ellos de buena ejecución aunque el punto de mira estuviese algo desviado. Saludó al tendido.

Buen susto se llevó al comienzo del muleteo del sexto cuando el astado cayó y no parecía tener fuerza para levantarse en un espacio de la plaza donde el piso no estaba en condiciones. El diestro lo sacó de allí y fue entrando poco a poco en faena, gustándose por momentos y mostrando un amplio repertorio de recursos resaltando alguna trinchera de bella ejecución con sabor añejo. Mató de forma impecable de estocada entera en todo lo alto pero el toro se mostró reacio a doblar haciendo que el torero poco menos que llegase a la desesperación, afortunadamente el golpe de descabello fue certero y le permitió salir a hombros del coso ajalvireño.
Lo de menos son las orejas , lo importante es el concepto que presenta el almeriense, intentado ejecutar un toreo puro que los buenos aficionados le sabrán recompensar a su debido tiempo. Debe mejorar su concepto de lidia y posiblemente reforzar su cuadrilla con algún fichaje en el “mercado de invierno”. Sin duda los pocos retazos de buen toreo que hubo en Ajalvir tuvieron su sello.
J.Carlos Rodríguez
