La temporada ha comenzado. Confeccionados los abonos de Castellón, Valencia y prácticamente Sevilla, empiezan a acumularse noticias taurinas y empiezan a anunciarse carteles en nuestras plazas. Aunque no es una noticia, puesto que el propio protagonista lo anunció el año pasado, veo como cabeza de terna en algunos cosos a José Ortega Cano, que acompañado de la empresa Ruedos Bravos se ha decidido a hacer temporada.
Quizás no esté en la mejor forma física, seguro que no está ya capacitado para medirse a las nuevas generaciones, seguramente no pisará plazas de excesiva responsabilidad, pero como persona y como torero se merece todo el respeto del público, o por lo menos, del aficionado. Me duele enormemente ver y oír como se hacen chistes y mofas de los “ridículos” del maestro de Cartagena, como si todos los diestros que hay en el escalafón hubieran sido capaces de abrir cuatro veces la Puerta Grande de Madrid y hubieran sido capaces de indultar un Victorino en la misma plaza, el único toro indultado en la Plaza más importante del mundo.
Los años pasan, y pasan para todos, y poca gente recuerda sus éxitos en Madrid, Sevilla, Bilbao, Zaragoza, Pamplona, Alicante, El Puerto de Santa María… y así casi llegaríamos a enumerar todas y cada una de nuestras plazas.
Torero castigado por las cornadas, dos de ellas de extrema gravedad que a punto estuvieron de costarle la vida en Zaragoza y Cartagena de Indias, también ha sido castigado por la vida. En un breve periodo de tiempo ha perdido a la que fuera su mujer y reina de la copla, Rocío Jurado y a su madre, uno de los pilares más importantes en la vida de José.
Quizá ante estos “guantazos” de la vida, José ha decidido refugiarse en su mundo, el del toro. Un mundo que excepto en los últimos años siempre le ha respetado y al que él siempre ha amado. A estas alturas de su vida y de su carrera ni busca dinero, ni prestigio, ni competencia, ni reconocimiento, ni compasión… solo un poco de comprensión y llenar su alma de profundidad, ilusión, esperanza y paz.
Si José sigue en los toros es, porque como dice Alejandro Sanz:
Y es la fuerza que te eleva,
que te empuja y que te llena,
que te arrastra y que te acerca a Dios.
Es un sentimiento, casi una obsesión
si la fuerza es del corazón.
Es algo que te lía,
una descarga de energía
que te va quitando la razón.
Te hace tropezar, te crea confusión,
seguro que es la fuerza del corazón.
Iván González López
