Se celebró el primer festejo de la Feria de Olivenza con un resultado que se aleja de las espectativas creadas en torno al mismo .
Al ruedo oliventino, convertido en un barrizal, saltaron astados de Fuente Ymbro , correctos de presentación y de juego desigual. La terna , formada por dos novilleros de la tierra, Paco Chaves y Tulio Salguero y un prometedor torero de Salamanca , Juan del Álamo, estuvo en general variada y trató de entretener más que de torear a lo largo de la tarde.
Paco Chaves abría cartel , un novillero de Badajoz que no destaco ni por su oficio ( que debería exhibir después de haber toreado dos tardes en Las Ventas), ni por su temple, ni por ninguna de las cualidades atribuídas a una figura del toreo, aunque sí por las ganas y la entrega .
Su primer novillo tuvo mucha movilidad, le dejó practicar de forma solvente el tercio de banderillas, y le permitía tiempo para colocarse y pensar, algo que el pacense no aprovecho en absoluto y estuvo acelerado, y al final, las prisas, son transmitidas al animal, por lo que la faena no tomó vuelo. Su segundo novillo fue aún mejor, porque tenía la movilidad del anterior pero acudiendo a los cites y viniéndose de lejos, pero el novillero no lo templó adecuadamente y aunque hubo más transmisión con los tendidos que en su anterior faena, falló con los aceros, y de nuevo fue silenciado .
El novillero de Salamanca debutó la temporada pasada con caballos y , llegando como el novillero más esperado por los aficionados, cumplió con los pronósticos . Su primero fue manso y rajado y nada pudo hacer el diestro charro, pero al quinto de la tarde, un toro noble de gran duración, lo cuajó de principio a fin .
Le realizó a este un extraordinario saludo capotero, con lo que llamó la atención del público, para después, con la muleta, torearlo largo y templado, sobre todo por el pitón derecho, por el que le dio varias tandas de gran calado. Por el izquierdo el animal se quedaba más corto, aunque el salmantino supo engancharlo adelante y demostró intenciones de llevarlo largo. A esto lo acompañaron varias trincherillas que pusieron la guinda a una faena que culminó con una estocada, y los dos apéndices en las manos del muchacho.
A Tulio Salguero se le notó falto de oficio, y excesivamente cansino con su primero, con el que insistía una y otra vez en cruzarse pero al que se le veía claro que no tenía faena por ninguno de los dos pitones, puesto que el animal se rajó y desde el principio de faena estuvo en tablas.
El segundo novillo de Tulio fue de lo mejor de la tarde, por humillar y seguir la muleta sin descanso, y el novillero tardó en cogerle el aire y cuando quiso toro , el tiempo de faena se había esfumado. En general, anduvo muy desangelado toda la tarde, y sospecho que esto se deba a un incidente ocurrido en el brindis de su primer novillo, que fue sorprendemente rechazado por un señor que se encontraba en el callejón y que se dedicó a encararse con los aficionados a lo largo de la tarde.
En cualquier caso y como conclusión final de este primer festejo, no creo que la diferencia de hoy entre Juan del Álamo y sus compañeros de cartel fueran las orejas cortadas, sino que el salmantino lleva intenciones de toreo propio , basándose en conceptos clásicos, mientras que los otros dos novilleros intentaron imitar y se alejan así de un precepto básico de la tauromaquia, que es la creatividad. En definitiva más gotas de agua que de toreo, en esta primera tarde de la prometedora feria de Olivenza .
Francisco J. Cabacas
