Día muy especial y de mucha responsabilidad para el salmantino Juan Antonio Siro que ocupaba la vacante del sevillano Manuel Jesús “El Cid” para completar la terna con Miguel Ángel Perera y Cayetano. Un lleno en los tendidos le daba una mayor relevancia a lo que allí podría suceder. Y ante tanta responsabilidad el toricantano respondió con creces al desorejar a los dos astados de su lote y salir a hombros de la plaza de toros de La Glorieta en la última de a pié del abono charro.
Era el encargado de abrir plaza y recibió la alternativa de manos de Miguel Ángel Perera y con Cayetano de testigo. Se puso de rodillas ante Gracioso un toro negro de 490 kilos y el que iba a ser el toro de su alternativa. Tras un par de largas cambiadas recibió una fuerte y fea voltereta que le arrancó de cuajo la hombrera. Nos temimos lo peor pero gracias a Dios sólo sufrió una fuerte voltereta. Llegó el momento de la ceremonia de alternativa y tras un largo parlamento de Perera, Juan Siro brindó a su padre el primer toro de su carrera. Dejó buenas tandas por el pitón diestro, aunque se le vio nervioso y sin terminar de acoplarse, su tesón y voluntad taparon sus defectos. Tras dejar una buena estocada cortó dos orejas. El toro de El Puerto de San Lorenzo fue premiado con la vuelta al ruedo.
Con el sexto, al que saludó con tres largas cambiadas y con un ramillete de buenas verónicas. Fue bien picado por Nicolás Martín y muy bien pareado por Domingo Siro, tío del matador, que tuvo que desmonterarse para saludar la ovación de los tendidos. Brindó al público una labor que tuvo mucho encanto por el pitón diestro, le faltó cruzarse un poco más, pero su labor fue a más. La gente estuvo muy entregada por el esfuerzo del joven matador salmantino. Atornilló las zapatillas al albero aguantando con mucha valentía. Tomó la espada de matar y decidió dar una última tanda de naturales. Tres soberbios naturales con mucho temple y con un buen pase de pecho. Los remates de los pases de pecho del toricantano fueron de verdadero lujo. Tras un buen espadazo fue premiado con dos orejas. El toro fue ovacionado en el arrastre.
El extremeño Miguel Ángel Perera repetía en Salamanca. El segundo de la tarde fue un toro manso al que nada se le pudo hacer con el capote, parecía tener un cierto defecto en la visión ya que se cruzaba en el capote del extremeño. Tras un leve puyazo el toro fue cantando poco a poco que se quería rajar. Tras una serie en los medios se fue a la puerta de toriles, allí Perera sacó buenas tandas por el pitón derecho pero incomprensiblemente una vez que lo tenía metido en la muleta se lo llevó a los medios lo que supuso el final de la faena. Tras un pinchazo, un aviso y un pinchazo hondo fue ovacionada la labor del diestro y pitado el del Puerto en el arrastre. Con el cuarto no se pudo estirar con él de capote. Lo deja crudo pero sin transmisión. Un toro flojo y soso. Sin opciones de triunfo. Saca buenos pases por el lado derecho pero de uno en uno sin ligazón. Tras un arrimón y una estocada algo caída del extremeño cortó una generosa oreja. El toro fue pitado en el arrastre.
Una de las claves del lleno en La Glorieta era Cayetano, un torero que lleva gente a las plazas pero que no termina de encontrar su sitio en el escalafón. Con el primero poca cosa que contar, tras un inicio frio y un buen tercio de varas por parte del piquero se mostró despegado soso y sin transmisión. Un metisaca, un aviso, dos pinchazos y un espadazo fue el final de su primera labor que fue silenciada. Otro toro pitado en el arrastre. Con el quinto de la tarde, otro toro sin fuerza, el diestro decidió abreviar por lo que fue pitado por los tendidos y más cuando pincho una vez hasta que logro dejar la espada con habilidad. Toro y torero fueron pitados.
Miguel Vegas
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Salamanca. Viernes 18 de Septiembre. 7ª Feria. Lleno de “no hay billetes”
Toros de El Puerto de San Lorenzo y la Ventana del Puerto (6º), mansos, flojos y sin fuerza. Bien presentados pero de juego muy desigual. Destacaron el primero y el último.
Miguel Ángel Perera, ovación y oreja.
Cayetano, silencio y pitos.
Juan Antonio Siro, dos orejas y dos orejas.
